Mucha gente me pregunta porque teniendo centros de ski equipados con andariveles que te llevan hasta la cima y pistas preparadas para disfrutar de este deporte yo me empeño en traspasar los límites y hacer mi propio camino. Pero mi motivación no es una sola, el hecho de encontrar esa línea de nieve polvo recién caída donde nadie ha estado antes, el silencio de estar solos en la montaña lejos de la gente y las filas y el desafío de no saber lo que la naturaleza tiene para ofrecernos son algunas de las razones que me impulsan a seguir…
Era un día miércoles, la noche anterior había terminado la tormenta y habíamos decidido preparar los equipos de randonné y una vez más salir a buscar la bajada perfecta mas allá de los límites del centro de ski, el día nos regalaba un sol espectacular, tomamos un buen desayuno y nos preparamos para salir. |
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No fue una de las tormentas mas grandes pero había unos 50 cm de nieve fresca esperando por nosotros, revisamos nuestros equipos y nos preparamos para salir… subimos hasta lo más alto que nos pudieran llevar los andariveles del centro y una vez arriba de la “4” pusimos las pieles, liberamos las fijaciones y a caminar se ha dicho… caminamos en dirección a “california” un “chute” bautizado así por los locales, fue una larga caminata, alrededor de dos horas y media durante las cuales a ratos teníamos que quitarnos los esquíes y caminar con equipo al hombro debido a lo escarpado del terreno, a esas alturas el glorioso día de sol amenazaba a ratos con nubes y viento por lo cual decidimos cambiar de objetivo a uno más cercano por precaución de que se viniera una tormenta, caminábamos alternando la punta para repartir el desgaste de ir abriendo camino, aprovechando de examinar en cada clavada del bastón como estaba el manto de nieve para ir juntando información que nos ayudaría a decidir por cual ladera de la montaña bajaríamos para reducir al mínimo el peligro de avalancha, luego de unas tres falsas cumbres pudimos tener frente a nosotros nuestro objetivo… era una bajada espectacular que nos llevaría sin tener que caminar de vuelta al centro de ski del que partimos lo cual era un broche de oro después de tanta caminata… examinamos y estudiamos el terreno eligiendo cual sería el elegido por cada uno y cuales serian nuestros puntos de reunión… la bajada tenia de todo, árboles, rocas, chutes, y palas amplias para carviar un par de curvas a match 5 sin preocuparse de límites de pistas o de otros esquiadores, ahí estábamos, solo los tres, dos afortunados que disfrutaríamos de una bajada épica… |
Retiramos las pieles, bloqueamos las fijaciones y nos sacamos la foto de rigor de toda cumbre por pequeña que sea. |
Antes de partir nos hidratamos, comimos algo y examinamos una vez más el terreno, Federico eligió su línea y se mando delante mío, lo cual no nos preocupaba pues había espacio para que ambos bajáramos sin pisar huellas, ahora era mi turno, elegí la canción que me acompañaría en la bajada, puse el volumen al máximo, abroche mi casco, ajuste las botas y comencé a moverme en el lugar para acelerar la sangre y aumentar la adrenalina y sin más que esperar deje que mis esquíes fueran absorbidos por la pendiente partí mi línea entre rocas eligiendo el lugar donde rechazaría para hacer un pequeño salto que salvaría a mis tablas de rallarse contra las piedras, caí y comencé a disfrutar de la adrenalina y la velocidad coordinando mis curvas con la música, luego de unos 500mt verticales me reuní con Fede en aquel punto que acordamos antes, entonces una neblina y una pequeña brisa comenzaron a dificultar un poco la visión, …luz plana… por suerte habíamos examinado bien el terreno y sabíamos por donde continuar esta vez yo sería el encargado de abrir camino y me lance primero, dibujando amplias curvas a toda velocidad con toda la concentración puesta en descubrir donde, dentro de esa neblina, estaba la cornisa que saltaríamos, una vez que la vi, enfile y salte sin saber dónde estaba el piso pues el viento arremolinaba la nieve que volaba contra el filo de aquella cornisa, medio desarmado y sin mucho estilo aterrice mi salto con la adrenalina a fondo y la sangre fluyendo a mil por hora, un par de curvas mas y me detuve en el punto de reunión 2, esperando la llegada de Fede y ver el salto que haría en una roca que había elegido con anterioridad, por suerte para él un claro de luz le permitió llevar a cabo sus planes y con una sonrisa inmensa llega a reunirse con migo… una vez más la foto de rigor, los dos felices de haber cumplido con éxito nuestros planes y con una sonrisa que iba de oreja a oreja… descansamos un segundo, tomamos un poco de agua y emprendimos el tranquilo camino de regreso esquiando uno al lado del otro comentando la línea que cada uno eligió… disfrutando del paisaje, la brisa y los tímidos rallos de sol que lograban abrirse camino entre las nubes… asi terminamos nuestro dia con otra aventura mas para nosotros y para contar a los amigos y un espectacular día en contacto con la naturaleza y uno mismo. |
Participantes de la Travesía: Juan Pablo Berrios Cruzat y Federico Ezcurra |
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